Reflexiones de una emprendora

Apareció el momento que te hace pensar que necesitas dinero y que probablemente esto que estas ejecutando no te genera ingresos, y entonces piensas en desechar lo que estas construyendo. Estuve uno días trabajando en un proyecto alejado, muy alejado de @dehiloycrochet. Cosa que no me agrada.
A lo largo de este último año les confieso que he tenido muchos episodios así, este fue prolongado, y además acompañado de dinero…si, ese malvado que nos hace no pocas veces recular en un emprendimiento.
Me ha gustado bastante el trabajo que he realizado, pero me hace extrañar y pensar constantemente en este emprendimiento que está gestándose. Lo que si les puedo decir con certeza en este momento es que no se puede vivir en mi país de la artesanía…y los números no fallan.
Hace poco alguien me decía que la imagen que ella tenía de los artesanos era que vivían en una condición precaria. Esto me impactó mucho, pues en mi tabla de excel, viendo los costos, las horas de mano de obra, las horas de investigación, el tiempo invertido en la venta del producto, y las horas invertidas en la elaboración del plan de trabajo para la creación de la marca, exige mas de ocho horas diarias de dedicación.
Por supuesto esto depende de cada producto. En mi caso, hacer una pieza amerita una dedicación de varias horas continuas, que se convierten en días y en algunos casos semanas. Les garantizo que no se hace un negocio con las horas de tejido que dedicamos a una pieza, y menos si la actividad se realiza como hobby.
Les he comentado en otras entradas que hay artesanos que consiguieron la formula ideal, y entonces yo decidí hacer un plan personal. El desarrollo de marca no es demostrar que haces bien una pieza que se encuentre de moda. El secreto está en definir ¿quién eres? ¿hacia dónde vas?
Pronto haremos un ejercicio de definición de marca. Gracias por pasarse por este breve espacio

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