Crochet como actividad para aprender de los errores

El error es visto culturalmente con una acción de sanción, en nuestra cultura es mas cómodo no equivocarse que arriesgar. La acción equivocada, o hacer algo erradamente marca la diferencia de como puede ser apreciado o no una  situación o hecho.

Con el crochet he aprendido que el error puede ser aprovechado, es un proceso que va desde la acción, y pasa por las decisiones que se toman y la evaluación de lo que se realiza.

Puedes leer un patrón, y en algún punto del proceso equivocar la puntada, saltar un espacio, o simplemente perder la cuenta de las instrucciones. Entonces te encuentras con el desdibujo de lo que quieres obtener.

Que nos toca en ese momento, soltar puntadas y recoger nuestro ovillo nuevamente. A veces son algunas puntadas, y otras puede convertirse en deshacer varias horas de esfuerzo y dedicación.

La practica de reconocer el error y revaluar el camino nos permite, decidir continuar modificando lo que se tiene o simplemente rehacer todo nuevamente.

En el texto de Saturnino de la Torre titulado “Aprender de los Errores” señala que el error tiene cuatro direcciones semánticas: el efecto destructivo, distorsionador, constructivo y creativo. Es así como puede definirse si el error es visto de manera negativa o positiva.

El efecto destructivo del error, es aquel momento en que el fallo es irreversible. Puede suceder ante las catástrofes, los accidentes, la muerte. También el efecto distorsionador, sirve para marcar de manera negativa a situaciones o personas. En ambos casos se generan situaciones de culpa o arrepentimiento.

El crochet a través de los años me ha enseñado que puedo retomar espacios, profundizar en ellos. En mi vida cotidiana, he cometido errores irreversibles, y algunos que han causado daño y me han dejado sensación de culpabilidad.

A pesar de ello, puedo decir que practicar el crochet me ha llevado por caminos insospechados. En mis silencios como tejedora he podido revaluar. Algunos entramados de cada día que catalogaba como errores, he podido aceptarlos como espacios de transformación. Puedo decir que el crochet me ha inspirado en la reflexión de los días y me ha enriquecido como persona.

Obvio, el crochet no ocasiona situaciones graves de daño irreversible, ni causa culpa o arrepentimiento. Forma parte de aquellas actividades que tienen efectos positivos, y puede darse el error como fuente de creatividad, al poder valorar que los diseños pueden cambiarse para crear algo mejor, o simplemente puede construir situaciones que puedan ser ventajosas.

Desarrollar actividades como el crochet, impulsa la reflexividad, y los procesos para comprender, puede ser un proceso constructivo para el entendimiento y las formas como se solucionan los problemas. En el texto citado hay una líneas que quiero citar: “La creatividad no está, como es natural, en el error, sino en las personas que son capaces de generar nuevas ideas apoyándose en él”.