Antigüedad de una pieza elaborada en crochet

No me siento vieja para nada, a pesar que la semana entrante cumplo 45 años. La longevidad en mi familia es muy alta y no se si mi vida estará bendecida con ella. Por ahora siento que debo escribir acerca de mis piezas longevas de crochet.

Para ello escogí las cinco piezas que me han acompañado en muchos momentos de mi vida.

Del primero que les voy a hablar es este par de gatos, se encuentran reseñados en la revista Ganchillo Artístico publicada en el mes de febrero de 1988. El diseño es de Danna Bregoli, se llama “Camino de mesa Gatos”. La historia detrás de esta pieza es del año 1990 cuando pasé una temporada viviendo con mis abuelos maternos.

Mi abuela Ana (Mama Ana) tenía una sala muy bonita con su juego de muebles, cortinas, lámparas, ceniceros, adornos de porcelana, entre otros detalles apropiados para ese espacio. Debajo del sofá estaba un gato de angora en cerámica, por lo que este diseño de revista me pareció apropiado para regalarselo. En ese tiempo yo tenía 15 o 16 años comencé a tejer desesperadamente unos días antes de Navidad, ese era mi regalo para ella.

Era la Nochebuena, hora de entrega de regalos y aun yo tejía. Finalmente mi abuela recibió su obsequio y su expresión al recibirlo era de inesperado. Mi sensación frente a su rostro nunca ha cambiado, era de sorpresa y se preguntaba qué voy a hacer con estos gatos.

Por supuesto los años pasaron y mi abuela nunca sacó los gatos del cajón de su peinadora. Por muchos años, yo abría la gaveta y veía que ellos allí permanecían. Solo hasta que ella falleció fue que los gatos volvieron a mí.

El camino de mesa de gatos es color crudo, elaborado en hilo de algodón.
Antigüedad 29 años

La segunda pieza de las que le voy a hablar es mi bolso escolar que usé en cuarto y quinto de bachillerato. Una pieza que modifiqué del diseño original pues le agregué un adicional del motivo de flor, y unas cuantas vueltas para el cierre.

Esta pieza se llama “Bolso a punto de red”, un nombre nada pomposo ni rebuscado. Aparece en la revista Ganchillo Artístico del año 1985, y no puedo dar los créditos al diseñador o diseñadora porque no fue un dato incluído en la publicación.

Cuántas veces lo usé para trasladar un montón de cuadernos y libros, no lo recuerdo. En aquel momento no se me ocurría como hacer las dos tiras que me permitieran cargarlo en la espalda, por ello siempre lo cargaba de lado. Esta pieza me ha hecho sentir orgullosa.

Los ovillos me los compró mi Mamá, y esos colores pasteles me han gustado mucho. Es una de esas piezas que me han acompañado en la mudanza, en los cambios de las distintas etapas de mi vida. Y ahora después de tanto uso mi hija me dice que ella desea usarlo. Que mas se puede decir de una pieza que ha dado tanto.

Seguimos con este recuento de piezas con esta tercera pieza que realmente me sorprendió hace mas de un año cuando apareció nuevamente. Y es que muchas veces los tejidos son olvidados. Pero al igual que a mi me acompañan algunas piezas, mi Mamá no ha soltado este.

No es la pieza más bonita estéticamente, pero es significativa, aun recuerdo los sentimientos que tuve cuando era niña y me enfrentaba a los patrones de mi primera revista. Al igual que los anteriores es una revista de Ganchillo Artístico del año 1984. El nombre es “tapete para mesa camilla” y su creadora es E. Hiddelson.

Ahora que lo veo me doy cuenta que es evidente que no sabía que existía el bloqueo del tejido.

Se vale repetir, pues la pieza más viejita de la que tengo memoria es el bolso a punto de red que les comenté antes. La primera vez que lo hice fue en color blanco, y aun me acompaña luego de casi 35 años. ¿Lo he lavado? Si, y muchas mas veces de las que puedo contar.

Cuando lo terminé la primera vez tenía una modificación del patrón en el asa. Fue más práctico para mi hacer un asa larguísima. No tenía forro, y colgaba atravesado desde un hombro a la pierna contraria.

Al realizar el asa muchos años después utilicé restos de amarillo y mostaza, y le quité algunos puntos del patrón, no combinaba nada pero igual lo usé hasta que el deterioro me hizo modificar nuevamente el asa, y por fin tuve la pieza sugerida según la revista.

Quiero cerrar este artículo con mi pieza antigua número cinco. También en esta ocasión trabajé con el punto red. Esta caballero tiene su dama, pero no se en qué punto del camino se perdió.

Es una pieza muy sencilla, la tomé de una revista Punto Rama Ganchillo 1984. Su nombre “El Señorito”, sin creador descrito en la revista.

El crochet como otras artesanías textiles tienen una larga vida. Muchos se convierten en parte de nuestros recuerdos.


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