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Momentos preferidos del bosque de los pigmeos

El bosque de los Pigmeos es la tercera parte de una serie escrita por Isabel Allende, cuyas dos primeras partes son: La ciudad de las bestias y el reino del dragón de oro. Las tres novelas narran las memorias de los viajes de Alexander y Nadia.

Yo cometí el error de leer primero el bosque de los Pigmeos, no tenía ninguna referencia previa. Me ha gustado, aunque es la primera vez que leo el género de fantasía y aventura escrito por Isabel .

Imaginar un viaje por África, un par de jóvenes que acompañan a una mujer anciana que es reportera, para una revista importante según el relato. Ellos no van solos, su propósito inicial es conocer un nuevo safari, y por ello tendrán a disposición personas que los esperan, van con una perspectiva de turismo.

Con el paso de los días, además de las experiencias agradables, y las vivencias calurosas, se encontrarán en una situación comprometida pues el par de jóvenes convencen a la abuela de arriesgarse. Tal vez esta es la parte que menos me atrapó, la facilidad con la que un grupo de personas se embarcan en una aventura sin certeza de salir adelante.

En el camino encontrarán problemas como tráfico de marfil, esclavitud, vudú, alucinógenos y engaños. Para algunos una forma de vida, y para otros la vía para el sometimiento y el abuso.

En esta entrada al blog quiero comentarles los momentos en los que me sentí a gusto. Palabras que se convierten en enseñanza a través de la descripción de situaciones, formas de pensar y personajes.

Los amigos se enteraron de que los espíritus rara vez intervienen en los acontecimientos del mundo material, aunque a veces ayudan a los animales mediante la intuición, y a las personas mediante la imaginación, los sueños, la creatividad, y la revelación mística o espiritual. La mayor parte de la gente vive desconectada de lo divino y no advierte los signos, las coincidencias, las premoniciones y los minúsculos milagros cotidianos con los cuales se manifiesta lo sobrenatural.

El bosque de los pigmeos
Isabel Allende

En distintos momentos de mi vida he meditado sobre ello. Es una forma distinta de entender el mundo de los espíritus.

Nana-Asante se había vuelto sabia durante esos años de meditación y soledad entre los muertos; había limpiado su corazón de odio y codicia, nada deseaba, nada la inquietaba, nada temía. Era valiente porque no se aferraba a la vida; era fuerte porque la animaba la compasión; era justa porque intuía la verdad; era invencible porque la sostenía un ej´rcito de espíritus.

El bosque de los pigmeos
Isabel Allende

Nana-Asante es una reina que había sido derrocada, por años la creyeron muerta. Sus seguidores la extrañan, y su aparición sorprende en el texto. Ella surge transformada, se ha modelado a través del silencio y la soledad.

Angie era una de esas personas con inquebrantable confianza en si misma. Se creía bella, lista, irresistible, y tenía una actitud atrevida, que le servía para hacer su santa voluntad.

El bosque de los pigmeos
Isabel Allende

Otro momento que me gustó de este libro es la descripción que hace del personaje Angie. Es audaz, trabaja con pasión, y cumple con su palabra. De todos los personajes Angie, me muestra una cantidad de fortalezas personales, aunque no comparto como ella se debilita ante la superstición.

He leído pocos textos de fantasía y aventura, no estoy acostumbrada, aunque quedé con una sensación de querer leer más.

Recomiendo leer en orden la trilogía, pienso que me hubiese ayudado a no tener vacíos para entender algunos relatos.

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Cuando el clima está bien

La historia en torno a Eun Seob y Hae Won me han dado una lección de serenidad y calma. Sensación que no podía reconocer en las primeras semanas, ya que al principio me parecía un poco lento. Con el transcurrir de los días y la desaceleración de nuestras actividades comencé a ver con otros ojos.

Un pequeño pueblo montañoso y agrícola, donde las personas cumplen disciplinadamente sus actividades, me hace pensar si esto es así realmente. Un ambiente que a pesar del frío se vuelve cálido a través de la amistad y compañía.

When the weather is fine
Serie coreana (2020)

La cotidianidad de un pueblo se muestra en distintos personajes: niños que asisten a la escuela; jóvenes de secundaria que se desplazan a pie o en bicicleta; personas que comparten el trabajo y se sienten comprometidos con lo que hacen. Muchas personas se conocen entre sí, están atentos a los problemas y necesidades.

Hay momentos donde las personas están llevadas por la demanda de la ciudad capital, por las exigencias de la profesionalización, por las aspiraciones de los que crecen.

Los amigos de la secundaria perdura con los años, y se encuentran cada cierto tiempo para conversar de sus planes.

Por otro lado se enaltece el trabajo que hace la municipalidad por la gente, se reconocen unos a otros. Los trabajadores de gobierno transmiten un mensaje de servicio y atención por las personas de su comunidad.

Puedo decir que esta serie tiene cinco aspectos que me gustaron mucho:

  • La historia de amor de Eun Seob
  • Los libros y las discusiones que tienen en el club de lectura
  • Los paisajes
  • La sencillez y la soledad de la vida
  • El concepto de felicidad de Jang Woo en el último capítulo.

Ha culminado la serie, comencé a verla porque me encantó el vestido de Park Min Young en la conferencia de prensa (¿Conoces al diseñador de este vestido?). He quedado prendada de tantas imágenes bonitas, me ha gustado mucho el mensaje que deja.

Si quieres conocer más de los libros citados te invito a leer el siguiente post: https://koreandramaland.com/when-the-weather-is-fine-books-part-one/ me ha gustado mucho el detalle señalado por episodio de los libros, cuentos y poemas.

La serie puedes verla en: https://www.viki.com/tv/36913c-ill-go-to-you-when-the-weather-is-nice

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Revisando los objetivos

Así comienza una nueva etapa, luego de cuatro semanas de cuarentena tengo que sincerar mis expectativas frente a mis planes del año pasado.

Definitivamente mis cuadernos de trabajo son chismosos. Ver mi propia letra con las intenciones de hace poco más de un año me llama a una reflexión seria.

Decidí retomar mis actividades sincerando mis costos, circunstancia que coincide con los cambios que estamos viviendo por el COVID-19 en el mundo entero. Las artesanías no estarán en demanda en estos días, lamento la situación de todos los artesanos en el mundo entero, así como por todos aquellos que dependen económicamente de lo que hacen día a día.

Muchos agradecemos poder hacer algo con las manos, distraernos, y poder entregarnos a lo que nos gusta. Sin embargo, en estos días observo como crecen mis trabajos en mi baúl, y como ninguno sale por venta. No solo porque las prioridades de las personas son otras, sino porque los servicios de apoyo y logística en mi país no están funcionando.

Me temo que esto se extenderá por mucho tiempo. Verás que tengo cambios importantes en la web, en los próximos días dehiloycrochet.com quedará suspendido por el tema de prioridades económicas. La caja registradora necesita funcionar para poder cubrir los costos de operar por lo menos la página web.

Decidí entonces limitarme a esta página que mostrará algo más que crochet.

Con respecto a la foto les puedo comentar que para mí era muy difícil concretar las intenciones que se encuentran dentro de los globos rosados. Aumentar la confianza en mi misma y aplicar los conocimientos era algo que me frenaba en todo lo que emprendía.

En el último año esos dos globos los fuí trabajando intensamente, y puedo decir que ahora estoy mucho más segura de las decisiones que tomo, y veo con mayor claridad que el atreverse nos hace poner en práctica los conocimientos.

En este momento puedo decir que debo trabajar en el desarrollo de mis habilidades comerciales, y definir estrategias que me permitan crecer en este negocio que ya inicié.

Los demás propósitos los he ido fortaleciendo. La cuestión está en atreverse, no tener miedo, montar la mochila en el hombro y caminar (claro por estos días, solo del cuarto, a la sala y al patio).

Gracias por acompañarme en este mensaje espero que tus actividades se aclaren, que los pesos los vayas disminuyendo, y los propósitos se alineen con lo que realmente necesitas.


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Rielar sobre la quebrada

Pese a que estoy tratando de acondicionar el horario a una rutina lo más saludable posible, tengo algunas noches en que duermo intranquila, tengo sueños extraños, o me despierto y no puedo continuar durmiendo. He leído algunos artículos que explican esta situación. Ante la cuarentena que estamos viviendo y el aislamiento en casa que ya va a tener un mes, me estoy dando cuenta que han venido a mi recuerdos de mi infancia y sensaciones frente a imágenes que viví.

Anoche recordé la quebrada que está junto a la casa de mis padres en La Ciénega. El camino hacia Laguna Real se toma luego de desviarnos de la carretera principal, por allí se serpentea con distintas pendientes, y luego de un corto recorrido, se encuentra la colina desde donde se observa el sencillo riachuelo que se aposenta entre la montaña, árboles y enormes rocas, probablemente productos de algunos deslaves de tiempos lejanos que ni la historia de los vecinos tiene en su memoria.    

Mi primer recuerdo de ese lugar no es del riachuelo, es sobre la furia de la corriente del agua, una pared de agua crecida que podía arrastrar todo a su paso. Este suceso incomunicaba a las personas que vivían en la zona, aunque esas crecidas según recuerdo nunca duraban más de cuatro horas.  

El acceso a la casa queda al pasar la corriente de agua, un par de metros tal vez. Allí se encumbra el camino que nos lleva a un lugar muy especial. La quebrada fue el lugar donde aprendí acerca de los renacuajos, aunque nunca vi sapos, ni ranas que me demostraran que crecieron satisfactoriamente, probablemente era la cuna  y ellos se desplazaban corriente abajo.

Por la quebrada podíamos ir de excursión siguiendo el sendero que la corriente dejaba a su paso. Allí vimos enormes piedras, escondites perfectos para nuestros juegos, y donde seguro algunos animales se escondían de nuestra presencia bulliciosa.

Mi mamá que no era muy amigable fuera de los linderos de su propiedad, nos dejaba correr como quisiéramos, creo que confío mucho en nuestras habilidades, y la verdad es que a pesar de las caídas no fueron más que raspones los que traíamos a casa. Hoy día entiendo el por qué nuestros vecinos nos conocían a todos, éramos los únicos niños de la zona que andábamos en esas correrías.

Recién mudados en el año 83, muchas personas lavaban carros en ese lugar, manejaban descuidadamente los residuos de aceites y combustibles  que tomaban la corriente de agua, mucha de esa agua era utilizada por las personas de la zona rural. Pesé a los esfuerzos por llamar a la conciencia ciudadana, varias llamadas de atención y peleas no había cambios, solo se solucionó el día que Papá y Mamá diseñaron, y mandaron a hacer por su cuenta un aviso que decía: “Prohibido lavar carros” y firmaba GN. Las siglas pertenecían a la Guardia Nacional, aunque no era real fue la solución para ese problema de contaminación.

La quebrada tenía un manantial a un lado, allí se podía ver el brote de agua, un lugar sagrado. Siendo una niña escuché a mi papá hablar de proteger el naciente con mamá, pero yo no sabía que allí en esa pequeña construcción de cemento se resguardaba uno de los tesoros más preciados de la humanidad, un naciente de agua tan necesaria hoy día.  

Ese lugar nos sirvió como asiento, como plataforma de saltos, como lugar donde reposábamos mientras esperamos el turno en las carreras de carros, competencia que había inventado mi hermano luego de recibir unos carros de pedales como obsequio, símbolo de audacia y valentía, pues adultos y niños eran tentados a empujar el carro por la pendiente alta, volcarse con toda velocidad sobre la quebrada, cruzar y ser detenidos por la pendiente contraria.

Varios tíos y primos, subieron a los gokart de pedales, hoy son parte de la lista de conductores atrevidos de la familia. Muchos fueron observadores que se sorprendían ante aquella pendiente de más de 60 grados, probablemente se sentían tentados pero posteriormente se resistían por el miedo o por la previsión.

De la quebrada tengo muchos recuerdos, pero hay dos que me quedaron grabados para toda la vida. El primero es de tristeza y miedo, y es que luego de un fuerte aguacero y la corriente del agua estaba fuerte, un vecino necesitó pasar por allí, y dando dos zancadas pasó el tramo pero resbaló, y fue a parar al borde entre la carretera y la caída de agua, golpeándose la cabeza y muriendo en el lugar. Lamentablemente quedó tendido cerca de la corriente de agua, allí existe hoy día una pequeña capilla que impide olvidar el suceso.

Otro recuerdo es lo que para mí es la muestra de amor de mi Papá y mi Mamá, estudiábamos en la universidad y teníamos que pararnos a las 4.30 de la mañana pues las clases comenzaban a las 7.00, teníamos que hacer un recorrido de poco más de una hora para llegar desde la casa hasta la institución en San Cristóbal. En varias ocasiones nos quedamos sin carro, a lo que se sumaba el tiempo de lluvia. Mi papá se colocó sus botas de goma hasta la rodilla y nos cargó en su espalda a cada uno para cruzar la quebrada, así nos garantizó que llegábamos a tiempo a la carretera donde un señor que conducía un malibú rojo nos llevaba al terminal del pueblo.

Anoche pensé en el privilegio que tuve en mi infancia, la enorme bendición que ha sido formar parte de mi familia,  ellos son como el rielar sobre la quebrada, la luz del sol que penetraba por los espacios de los enormes árboles y reposa sobre la superficie del agua, convirtiéndose en hermosos brillos que siempre te dan alegría al recordar.