Día 17. Incisos, neologismos, el idioma y la responsabilidad

El libro comenzó a ponerse complejo, tanto que no quiero causar una falsa expectativa que lo estoy explicando en estos escritos de mi blog. Para mí se convirtió en un ejercicio explicar mi experiencia del día con el texto de Martín Vivaldi.

Me alegra haberlo tomado y dividido en secciones por día, porque leerlo de un tirón no es viable para mí.

Llega la hora del día en que dispongo el tiempo no mayor a 90 minutos para leer y hacer los ejercicios, en algunos casos me ha tocado releer parte del texto, y tomo nota de algunas sugerencias del autor.

Hoy estudié lo concerniente a incisos y la necesidad de tachar. Reafirma los conceptos ya dados, y por este reforzamiento he podido ver como se me ha despertado el ojo con otros textos. Leo y veo como autores se van repitiendo.

Pasé luego a los neologismos, barbarismos, y solecismos. Dando cabida a un tema que siempre me ha llamado la atención, configuración y transformación de los idiomas. El autor comienza señalando la influencia de otros idiomas en el castellano, y se inserta en las discusiones de puristas e innovadores.

Explica cómo los estudiosos presentan sus propuestas, y hacen revisiones de los usos del idioma en la sociedad. Señala los pasos de la Real Academia Española para insertar nuevas palabras, y la necesidad de preservar el corte literario del diccionario. Un documento que recoge las palabras que no son de uso temporal, y que son utilizados por la mayoría.

No duda en señalar como los medios de comunicación y las piezas de publicidad cambian las formas correctas del idioma. Ahora entiendo porque la RAE busca visibilidad, y para ello tienen una estrategia a la hora de aclarar dudas en sus redes sociales.

En estas lecciones del día me he reído unas cuantas veces, y es que Martín Vivaldi ejemplifica claramente, a fin de que comprendamos porqué debemos hacerlo de una forma y no de otras.

Dudamos muy mucho, en cambio, que sean admisibles los “caminos polvosos”, teniendo “polvorientos”. Por analogía podríamos llegar al disparate jocoso de escribir “hombres sedosos”, por “sedientos”; o “hambrosos”, por “hambrientos”; o “calenturosos”, por “calenturientos”. Es éste un pequeño problema en el que se altera innecesariamente el habitual sistema de derivación de sufijos.

Curso de Redacción. G. Martín Vivaldi

Esta cita es en relación a las traducciones de las películas y series, siguiendo aparentemente una política de uso del castellano neutral que en no pocas ocasiones distorsiona la forma correcta de hablar.

Queda aún medio libro por estudiar, con este día finaliza el capítulo III precisión en el empleo del lenguaje.