Paseo con propósito: jornada de reciclaje y reúso

A las nueve de la mañana aún me encontraba en la cama, pensando en tomar café y revisar los pendientes que me esperan esta semana. A pesar de mis ganas de quedarme un rato más soy consciente que los desayunos no se preparan solos, ya el sol se encontraba brillando, y el cielo azul invita a que salgamos a tomar un poco de la belleza de la mañana.

Además este día tiene algo particular, un encuentro en la Plaza Cristóbal Mendoza para participar en la jornada de reciclaje y reúso de materiales, una oportunidad que no se puede despreciar porque nos brindan la oportunidad de entregar vidrio, plástico y cartón que tenemos en casa.

En Venezuela, las instituciones encargadas del aseo aún no han podido implementar un esquema de recolección que nos beneficie desde los hogares. Lograr reciclar los desechos en casa depende de los espacios convocados por las organizaciones preocupadas por la conservación del ambiente.

Fue grato encontrar personas conocidas, y conocer nuevas. Las conversaciones giran en torno a próximos eventos, necesidades de las fundaciones, manejo adecuado de materiales. Los voluntarios son personas dispuestas, cada uno en su espacio organiza de acuerdo a lo entregado.

Aprovechamos la jornada para el intercambio de libros. Llevamos nuestros títulos que duermen en la biblioteca para que otras personas saquen provecho de ellos, y viceversa, pues siempre encontramos algún autor que nos puede interesar.

El rato que pudimos compartir fue cálido. El sol radiante se acopló perfectamente con algunas nubes equilibrando la intensa luz solar. El lugar es una plaza pequeña con agradables espacios para caminar, sentarse a conversar, y algunos locales que presumo tienen horarios al finalizar la tarde.

¿Vives en Carabobo y te interesan estas jornadas? te invito a seguir las cuentas de las organizaciones que convocan para estar al tanto de las actividades que realizan.

Revisión de septiembre 2021

Ya han transcurrido dos días de octubre y no quiero dejar pasar la oportunidad de compartir mi revisión de septiembre. Con estas anotaciones puedo llevar el control de objetivos y logros, tomo conciencia del tiempo que ha transcurrido, pues la cotidianidad aun se encuentra afectada por el tema pandemia.

Como lo hago cada mes, lo comparto en la siguiente línea de tiempo:

En octubre comienzo el taller de Animación Sociocultural de la Fundación Bigott, necesito herramientas para concretar una investigación. Además estaré participando en blogtober 2021.

Espero me sigan acompañando en estas andanzas.

Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro

Escuché por primera vez acerca de Juan Villoro en el taller de “Tradiciones, historias populares y leyendas. Escritura de crónicas para el reconocimiento del presente”, esto fue hace poco más de un año. En el momento hice una revisión para comprar los textos y no encontré oferta disponible.

En Venezuela, una de las consecuencias de la crisis política y económica ha sido la escasez de libros, se han cerrado los espacios. Como lectora me he visto limitada, se consiguen antigüedades, libros que se han vuelto amarillentos por la exposición a la luz día tras día, no necesariamente interesantes. Por otro lado, comprar a los libreros de la capital es una alternativa cuesta arriba, ya los costos de encomiendas y transporte muchas veces supera los precios de los libros que está lejos de nuestra capacidad de pago.

Encontrarme con Juan Villoro hace unos pocos meses en la estantería de Cacao Cultura fue como un sueño. Recuerdo que tomé el libro y revisé si era cierto lo que veía. Tenía mucha curiosidad por tener entre manos las letras impresas en papel, hasta ahora solo tenía las referencias de los videos de entrevistas sobre las crónicas de viaje. Pude comprarlo seis meses después de ese primer encuentro.

Leí Llamadas de Ámsterdam mientras vigilaba la cocción de la mermelada de fresa, alternando el movimiento de la paleta de madera con el pase de las hojas. Un momento cotidiano para leer sobre esta historia entre Nuria y Juan Jesús, un matrimonio que tomó el camino del divorcio por pocas razones.

Las decisiones que se toman como pareja; las posturas frente a lo que es cada uno ante las demandas familiares y sociales; el respeto mutuo; la construcción de planes conjuntos; y la espera por el retorno de los tiempos mejores.

Uno de los dos tiene mucho que perder, el otro lado simplemente decidió continuar su vida y construir sobre nuevas bases. Ámsterdam se convierte en un símbolo de tiempos pasados, muy interesante.

Este libro se encuentra disponible en Amazon Kindle, en caso de interesarte puedes adquirirlo a través de este enlace.

El Amante Japonés de Isabel Allende

Hace algún tiempo leí una critica negativa hacía la escritura de Isabel Allende, opiniones que no comparto porque he pasado tiempos muy interesantes con sus libros entre mis manos. En especial el que leía en el momento…la hija de la fortuna.

Así mismo, Paula, la casa de los espíritus, y El bosque de los pigmeos, han dejado una grata impresión. En este punto debo aclarar que desconozco los criterios de los críticos en materia de literatura para apreciar un libro, para mí es suficiente una historia interesante, una trama bien llevada, que sorprende y además cautiva con las emociones de cada personaje.

Como lo compartí hace un tiempo, trato de ir hacia los libros sin prejuicios, evito los resúmenes previos, lo que me ha permitido conocer tiempos, lugares y situaciones que me permiten disfrutar u odiar lo que leo.

He podido experimentar con algunos libros el ahogo por unos segundos ante una situación que te corta el aire, o simplemente recrear en la mente hasta el viento que pasa en la descripción de una escena.

Con este último libro, vuelvo a las calles de San Francisco, una ciudad muy distinta a la narrada en “la hija de la fortuna”, claro los tiempos no son los mismos. No conozco mucho de Isabel Allende, presumo que conoció o vivió en la ciudad, y es el escenario ideal para estas historias.

El amante japonés es la historia entre Alma e Ichimei, una historia que transcurre en un ir y venir de tiempos que se entretejen con otros personajes, y que no dejan de sorprender hasta el final.

Me ha atrapado que no se encuentran ensalzados en fortalezas que los hagan inalcanzables, cada uno tiene su propia carga de emociones, debilidades y carencias, lo que da un sentido muy real a la historia. No se complica con excesos, ni permite que la historia quede a medias, y sobre todo los muestra humanos.

Quisiera contar mucho más, pero no tiene sentido para mí contarte la historia, es necesario interesarse y tomarlo entre manos. Es un libro que me ha dejado un buen recuerdo. Si te animas a leerlo, te invito a darle una ojeada en el siguiente enlace, y si te provoca incluso adquirirlo a través de amazon con mi código:

Espero que te animes y podamos compartir opiniones de este libro. Gracias por leer estas líneas.


Fantasía de Tacarigua

Comencé el taller de elaboración de imágenes de la Fundación Bigott a finales del mes de julio. Durante cinco semanas conocí las técnicas de elaboración de imágenes; biografías de artistas y artesanos venezolanos; técnicas de otros países como el arte quiteño; y el impulso para crear un proyecto propio.

Fantasía de Tacarigua es la unión de los trabajos que realicé en los talleres entre 2020 y 2021:

Es la representación de la Diosa Venus de Tacarigua, que se encuentra abrazada por el color azul del Lago de Valencia y la cercanía con el Mar Caribe. Ella tiene en su falda los rayos del sol, característico del estado Carabobo, y su capa de plumas nos recuerda la presencia del Cacique Guacamayo, jefe indígena de la zona de la Laguna de Tacarigua.

La estructura de la imagen está hecha con palo y base de madera, con alambre para los brazos. Se consideraron las proporciones para humanizar la figura.

El encolado de la tela lo realicé con cola blanca, a la que fui dando forma con las ondas de la tela, cinturón de hilo, y dejar secando al aire libre por 24 horas, junto a las plumas tejidas en crochet también encoladas con cola blanca para dar firmeza a cada pieza.

Todo el traje exterior es tejido con crochet utilizando un hilo de algodón artesanal que en Venezuela conocemos como pabilo. La pieza tiene un tamaño de 42 cm de alto.

He pasado un tiempo aprendiendo nuevas técnicas aplicables al crochet, agradecida como siempre a la Fundación Bigott por propiciar estos espacios para el conocimiento, desarrollo de habilidades y esparcimiento en torno a la cultura venezolana.